El conocimiento, se ha convertido en uno de los bienes más preciados en
todo el planeta, pues indiscutiblemente es un factor de avance social y económico,
especialmente en un contexto de rápida evolución tecnológica, incluso podría
catalogarse como la divisa del nuevo milenio. Pero más allá del aspecto
meramente económico se encuentra el aspecto humano, ese que hará que la vida en
sociedad sea sustentable no solo para las generaciones actuales, sino para las futuras.
En este sentido, las organizaciones en general, se ven
influenciadas por un fuerte dinamismo, que tiene en el conocimiento y la
información, un motor del desarrollo y por consiguiente, las instituciones educativas, reconocidas cada vez más como un
instrumento de desarrollo de los individuos, representan un factor, lo que
conlleva a un desafío: Formar individuos integrales,
con las habilidades necesarias para enfrentar un mundo en el cual los sistemas
productivos están en permanente transformación”.
El
conocimiento, y la información en general se encuentran disponibles y al
alcance de tod@s en grandes cantidades y, aunque el mundo de hoy día presenta desafíos
jamás pensados en otras épocas, no solo se necesita tener una base considerable
de conocimientos, sino la habilidad para organizar, analizar, interpretar y
sobre todo aplicar este conocimiento.
Son tantos los cambios, que los años
dedicados a la formación académica formal no son suficientes, si solo se
pretende acumular conocimientos. Consciente de estas demandas del entorno, la
UNESCO en 1991 convoca a un grupo de especialistas a reflexionar sobre las
necesidades de la educación y el aprendizaje en el siglo XXI, y defiende una serie de valores que considera fundamentales
para consolidar en la sociedad
estos pilares del conocimiento:
·
La
solidaridad y justicia.
·
El
respeto.
·
La
responsabilidad.
·
La
estima del trabajo y sus frutos.
·
Los
derechos humanos fundamentales.
·
La
defensa de la paz.
·
La
conservación del entorno.
·
La
identidad y dignidad cultural.
·
La
visión holística del mundo.
Son múltiples los factores que deben ser considerados para
lograr que la formación sea completa, y prepare a los individuos de forma
integral. En el caso de los Docentes, la UNESCO recomienda, entre otros
aspectos la actualización en disciplinas básicas, la iniciación en la
informática y nuevas tecnologías, la asimilación de una nueva pedagogía
interdisciplinaria, estar al tanto de la información de los medios masivos de
comunicación y especialmente preparar a los alumnos hacia la selección y
crítica de la información.
Por otra parte, Los Programas Educativos a todos los niveles,
deberían estar menos orientados al contenido como tal, y más hacia los procesos,
al desarrollo de habilidades como: investigación, procesamiento y evaluación, resolución
de problemas reales, comunicación e interacción social, desarrollo personal y
por supuesto uso y desarrollo tecnológico.
Así mismo, el ambiente de aprendizaje debería extenderse más
allá de las instalaciones escolares, en las mismas escuelas se debe dejar de
pensar que los salones de clase son los únicos lugares de aprendizaje. En este
sentido, también se debe pensar más en el trabajo colaborativo, no solo entre
los estudiantes sino entre docentes y estudiantes, basado en las necesidades
individuales, fortalezas, estilos de aprendizaje y características.
Finalmente, el estudiante debe dejar
de ser un receptor de información pasivo, su papel deberá ser mucho más activo,
por lo que es necesario que posea un pensamiento independiente y tenga capacidad
crítica y reflexiva, responsable de su propio aprendizaje, con capacidad para
comunicarse y colaborar con otros, con interés en la investigación y la
generación de nuevos concimientos.
De acuerdo a todo lo descrito, se
puede establecer que si es posible lograr las competencias necesarias para
afrontar los retos educativos en el Siglo XXI, tanto por parte de los docentes
como de los estudiantes, lo único que se requiere es tener la voluntad y preparación
necesarios.
En el video aqui presentado, se hace referencia al tema tratado:
“Le enseñamos a nuestros estudiantes, lo que nosotros conocemos.Quizá de la misma forma que lo aprendimos. Incluso les enseñamos la forma que sabemos sobre cómo pensar, analizar e interpretar el mundo - he alli la principal necesidad de actualizarnos" - Carmen Tortolero
Para ampliar la información, contenida en esta publicación, se recomienda visitar los siguientes
enlaces
UNESCO. Declaración Mundial sobre
la Educación Superior para el Siglo XXI aprobada en París en octubre de 1998 en
la Conferencia Mundial sobre Educación Superior, organizada por la UNESCO. Ver:
XXI.http://www.unesco.org/new/es/unesco/themes/icts/lifelong-learning/21st-century-skills/
López de T., Gloria.(2005)
Competencias del docente para el Siglo XXI Dra. En Ciencias de la Educación. Especialidad
Gerencia Administrativa. Prof. Agregado de la UCLA. Ver: http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S13151192005000100006&lng=pt&nrm=i
Ovalles, M. (2010) El Perfil del Estudiante en el
Mundo de la Complejidad. http://epistemologiauba.blogspot.com/2010/12/el-perfil-del-estudiante-del-xxi-en-el.html


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